Cristo Rey

 cristoreyHoy la basílica de San Pedro vibra con la liturgia de una solemnidad extraordinaria (…) la solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo Rey del universo (…) Cristo subió a la cruz como un Rey singular: como el testigo eterno de la verdad. “Para esto he nacido y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad” (Jn 18, 37). Este testimonio es la medida de nuestras obras, La medida de la vida. La verdad por la que Cristo ha dado la vida —y que la ha confirmado con la resurrección—, es la fuente fundamental de ladignidad del hombre. El Reino de Cristo se manifiesta, como enseña el Concilio, en la “realeza” del hombre. Es necesario que, bajo esta luz, sepamos participar en toda esfera de la vida contemporánea y formarla. (…) Cada uno está invitado a medirse con adhesión coherente a las exigencias, que dimanan del bautismo y de la confirmación y reafirmadas por la participación en la Eucaristía. Pido a todos y a cada uno que no se eche atrás ante las propias responsabilidades. Lo pido en la solemnidad litúrgica de Cristo Rey. Cristo, en cierto sentido, está siempre ante el tribunal de las conciencias humanas, como una vez se encontró ante el tribunal de Pilato. El nos revela siempre la verdad de su Reino. Y se encuentra siempre, por tantas partes, con la réplica: “¿Qué es la verdad?” (Jn 18, 38). Por esto que El se encuentre aún cercano a nosotros. Que su reino esté cada vez más en nosotros. Correspondámosle con el amor al que nos ha llamado, y amemos en El siempre más la dignidad de cada hombre. Entonces seremos verdaderamente partícipes de su misión. Nos convertiremos en apóstoles de su reino. Amén.

(Beato Juan Pablo Magno, Homilía en la Solemnidad de Cristo Rey, 25 de noviembre de 1979)

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